La leyenda de la viuda alegre

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La leyenda de la Viuda Alegre es uno de los relatos que han pasado de generación en generación y que tienen una gran importancia en nuestra cultura Peruana, y hay que evitar que las costumbres, la cultura y los valores peruanos se pierdan.

Esta leyenda trata de una señora pequeña y vestida de blanco, con un traje largo y ancho que la cubre hasta los pies y un manto grande encima, que aparecía en noches de luna nueva en la esquina entre las calles Grau y Arequipa y a veces paseaba por las calles, si veía algún parroquiano se les acercaba o esperaba que alguno se acercara a ella.

Incluso en otras oportunidades se sentaba en alguna banca de parque y parecía que esperaba algo. Se dice que la Viuda alegre en ocasiones se veía muy sola y echaba a llorar con mucho sentimiento, tanto que parecía una persona con vida.
Dicen que don Miguel J. Egart un día fue a una tienda a consumir licores, y ya teniendo rato en la tienda y con suficiente alcohol en su sistema, se sintió mareado y salió de allí para tomar rumbo a su hogar.

El Zambo Egart, como también era llamado cariñosamente por sus amigos y familiares vio a una señora sentada en una de las bancas del parque cuando iba camino a su hogar.
Y no desaprovecho el momento para acercarse a ella, siendo que estaban solos los dos, Egart se fue acercando a la mujer y le pregunto qué hacia allí, si deseaba que él le hiciera compañía y también comenzó a tratar de conquistarla con toda clase piropos para obtener la atención de aquella dama.

Ella comenzó a caminar y él se fue tras de ella y siguió diciéndole toda clase de palabras llenas de amor sin darse cuenta de cuantos pasos había dado ni de cuanto se alejaba del camino a su casa.
Cuando el Zambo Egart se fijó en el camino que habían tomado y reparó en que iba directo a la entrada del cementerio fue irrumpido por u extraño escalofrío que recorrió todo su cuerpo, en ese momento el zambo saco su revólver y disparo en dirección a la mujer.

Luego de 5 disparos regresó por donde vino bastante decepcionado y al llegar de nuevo a la tienda, volvió a tomar unos tragos para componer el cuerpo de la aventura que recién había protagonizado y comenzó a narrar a sus amigos que aún se encontraban bebiendo alcohol en el lugar lo que acababa de sucederle.

Sus amigos, le dijeron que se había encontrado con la viuda alegre. Se dice que Miguel J. Egart enfermo luego y exactamente 4 días luego de su encuentro con la viuda, falleció.
Hay quienes cuentan y comentan que un día esta señora se encontró con Don Bartolomé Chamaya en la puerta de su casa que se encontraba en la calle Santa Clara, y se encontraba debido al calor que hacía, vestido con muy poca ropa.

La dama mencionada anteriormente lo invito a acompañarla mientras paseaba y él se fue de brazo con ella, pero al caminar unos cuantos metros ella se dio cuenta que Don Bartolomé iba en “traje de Adán” y tuvo temor y se alejó rápidamente de esa compañía.
Don Chamaya pareció no caer en cuenta de que había ido pasando del brazo de una muerta y que afortunadamente ella huyo.